Tras el encuentro entre Donald Trump y Gustavo Petro, las aguas “vuelven al cauce del que nunca debían haber salido” entre Colombia y Estados Unidos. Eso sí, “no estamos a salvo de un nuevo episodio”, advierten expertos.El presidente colombiano, Gustavo Petro, cerró ayer su visita de cuatro días a Estados Unidos, en la que se reunió por primera vez con Donald Trump en la Casa Blanca. No ha sido únicamente un acercamiento de cara a la galería: ya se están viendo pasos. El miércoles, el Ejército colombiano retomó la ofensiva contra el ELN. Ayer jueves, la operación estadounidense Lanza del Sur contra narcolanchas en el Caribe atacó a una embarcación en aguas internacionales frente a Colombia, extendiendo sus actividades al Pacífico (como ya parecían indicar las alertas aéreas enviadas por Estados Unidos). Y hoy (06.02.2026) ha llegado a Colombia un primer vuelo con deportados colombianos. Las desavenencias entre Petro y Trump empezaron hace un año, precisamente por el tema del trato a los deportados. Y ha tenido varios episodios, con intercambios encendidos en las redes sociales, hasta la intervención militar y la “extracción” de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos en Venezuela, que Petro tachó de “aberrante”. Trump llegó a decir entonces que el presidente colombiano debería “cuidar su trasero”, agitando el fantasma de una posible intervención similar en Colombia. Pero la llamada telefónica entre ambos en la que Petro fue invitado a la Casa Blanca resultó ser el punto de inflexión. Las aguas vuelven a su cauce “Las aguas han vuelto al cauce del que nunca debían haber salido”, explica el asesor político Xavier Vendrell. Colombia venía siendo desde hace décadas el principal aliado de Estados Unidos en la región. El distanciamiento, para él, “tiene que ver mucho con una intoxicación voluntaria y malévola por parte de la extrema derecha colombiana”, que había convencido a Trump de que Petro tenía vínculos con el narcotráfico. “Yo creo que una vez más la extrema derecha se ha marcado aquí un autogol y que el presidente Petro ha salido claramente reforzado de toda esta situación”, añade. “Es indudable que una de las banderas de la derecha colombiana era hacer gala de su buena relación con los Estados Unidos y vendía mucho la idea de que el Gobierno de izquierda no la tenía”, coincide una politóloga colombiana, que participó como funcionaria en el Proceso de Paz y que prefiere no ver publicado su nombre. “Petro tiene sus detractores en Colombia, pero yo creo que incluso sus mayores detractores son conscientes de que no tiene nada que ver con el narcotráfico”, añade Vendrell, que conoce de cerca al presidente colombiano porque trabajó en su campaña electoral. “¿Incorporar a Petro y a su familia a la ‘lista Clinton’? No tiene ningún sentido”, dice tajante. De hecho, Petro llegó a Estados Unidos con una visa especial porque la suya fue cancelada en septiembre pasado, al ser incluido en esa lista. El tono se elevó aún más en octubre, cuando Trump acusó a Petro de ser “un líder del narcotráfico” y canceló la ayuda financiera a Colombia. “No estamos a salvo de un nuevo episodio” “Me parece que la reunión fue positiva, primero simplemente porque tuvo lugar sin inconvenientes”, declaró a la agencia Efe el analista político Yann Basset, profesor de la Facultad de Estudios Internacionales de la Universidad del Rosario. Aunque añadió que “hay que ser prudentes”, porque tanto Trump como Petro son presidentes que suelen comunicar lo que piensan mediante redes sociales y eso, en cualquier momento, puede llevar a una nueva crisis. Trump y Petro “funcionan así y no estamos a salvo de un nuevo episodio” pero “creería que, con esta reunión, el diálogo ha retomado la delantera y esperaría que eso permita emprender el camino hacia una normalización de la relación, sabiendo que Petro está en los últimos meses de su mandato y que Estados Unidos esperará al próximo presidente”, que saldrá elegido en mayo, precisó Basset. Petro no se mordió la lengua Vendrell no cree que haya sido Petro el que ha moderado su postura ni adoptado una posición más pragmática. “Yo creo que ahí ha habido un cambio de visión grande por parte de Trump más que de Petro”, afirma. No en vano, el presidente colombiano no ha escatimado críticas siquiera durante su estancia en Washington, donde aparte de reunirse en la Casa Blanca, dio varios discursos. “La OEA, que es la coalición multilateral en América, no pudo detener los misiles en el Caribe, no pudo detener los misiles en Caracas”, dijo Petro en la Universidad de Georgetown. “En donde nació Bolívar cayeron misiles, independientemente de lo que pensemos del régimen que había ahí”, insistió, añadiendo que la capital venezolana se convirtió en la “primera ciudad latinoamericana en toda la historia mundial en ser bombardeada”. Petro defendió también su enfoque de sustitución de cultivos para la lucha contra el narcotráfico. Incluso ofreció a Trump, entre otros intercambios de regalos, una cesta con chocolates y café colombiano. Hay que perseguir a los grandes capos de la droga, y no a los campesinos, dijo. “La primera línea del narcotráfico vive en Dubái, en Madrid, en Miami. Lo conocen las agencias de los Estados Unidos. Le pasé sus nombres al presidente Trump… Son los capos de capos. Sus capitales están fuera de Colombia y hay que perseguirlos conjuntamente”, dijo en la rueda de prensa posterior a la reunión con Trump. “La libertad es lo que nos une” En esa rueda de prensa, Petro explicó que hay “confusión en torno a la realidad, por ejemplo, el narcotráfico, líneas diferentes sobre cómo ver el problema”. “Nos agarramos de eso, qué nos junta y qué nos separa. ¿Qué nos junta? La libertad. Lo que nos junta es la libertad, y ahí empezó la conversación”. dijo a la prensa. La reunión fue “entre libres”, aseguró. “Una reunión entre iguales, que piensan diferente, sí, con poderes diferentes, obviamente, pero capaces de encontrar caminos comunes”, dijo. El presidente Trump también constató el acercamiento y la buena relación. “Él y yo no éramos precisamente los mejores amigos, pero no me sentí ofendido porque nunca lo había conocido. No lo conocía en absoluto, y nos llevamos muy bien”, declaró Trump a la prensa. Petro admitió que siguen teniendo diferencias. No obstante, el mandatario colombiano reveló que Trump le dijo: “I like you”, una frase que entendió sin necesidad de intérprete. Posible reanudación de las inversiones Vendrell no se aventura todavía a detallar qué consecuencias prácticas va a tener el acercamiento entre Trump y Petro para Colombia. Quién sí lo hace es la politóloga colombiana, participante del proceso de paz: “Yo creo que va a haber una recuperación de la cooperación internacional estadounidense, sobre todo en la cuestión de la sustitución de cultivos; creo que se va a fortalecer la inversión en apoyo militar, para ayudar a preservar las fronteras con Venezuela; un enfrentamiento más directo con el ELN; y creo, además, que aumentará, no sé si temporalmente, la atención de los empresarios estadounidenses, que tendrán menos prevenciones hacia Colombia para realizar negocios”. “Creo que el simple hecho de que el presidente de los Estados Unidos esté como validando al Gobierno va a fortalecer la inversión extranjera, en el sentido de que va a reducir el temor y la incertidumbre, frente a la posibilidad de que haya una continuidad en el proyecto progresista”, añade. (rml)