Una investigación de DW revela que datos personales de sobrevivientes de abusos vinculados a Jeffrey Epstein siguen en internet, pese a que las autoridades de EE. UU. prometieron corregir las omisiones.”No puedo vivir sin mirar por encima del hombro”, declaró en mayo una superviviente de abusos sexuales ante los legisladores estadounidenses, al explicar que cómo quedaron expuestos públicamente datos sobre su persona en enero de 2026, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) publicó cientos de miles de documentos relacionados con el magnate financiero Jeffrey Epstein. “Solo puedo imaginar el impacto a largo plazo que este error tendrá en mi vida”. Tres días después de que el DOJ hiciera públicos, el 30 de enero, el mayor de los doce paquetes de datos sobre Epstein, un abogado del DOJ declaró ante un tribunal federal que “un error humano o técnico” había sido uno de los factores que llevaron a la publicación de información de identificación personal de personas que habían sufrido abusos sexuales a manos de Epstein y sus colaboradores. En consecuencia, el DOJ afirmó que eliminaría, revisaría y censuraría los documentos señalados antes de volver a publicarlos. La unidad de investigación de DW, junto con sus equipos de Innovación y Datos, dedicó meses a revisar miles de documentos publicados por el Departamento de Justicia. En los seis meses transcurridos desde la publicación, DW identificó docenas de archivos que aún contenían información -incluidos nombres, rostros y direcciones de correo electrónico- que podría utilizarse para identificar a supervivientes, testigos e informantes, entre otras personas. Biblioteca Epstein del Departamento de Justicia A mediados de febrero, DW había extraído más de 800.000 archivos de la Biblioteca Epstein del Departamento de Justicia -una tarea compleja, dado que el archivo cambiaba constantemente: se añadían nuevos archivos, se eliminaban otros y aparecían archivos modificados tras días de ausencia-. Sin embargo, no fue hasta que DW obtuvo un conjunto anterior de archivos archivados por un proyecto de conservación de datos de acceso público en GitHub cuando nos dimos cuenta de que se habían eliminado más de 500.000 archivos entre los primeros días de la publicación y nuestro rastreo. Para verificar el contenido de la publicación original, DW generó una huella digital única, un dato criptográfico conocido como “hash”, para cada documento. Los hashes confirman que un documento coincide con el original y no ha sido alterado. Al comparar estas huellas con los documentos extraídos de la página web del Departamento de Justicia unas dos semanas más tarde, DW pudo determinar qué archivos coincidían, así como identificar los documentos que habían sido eliminados de la página web del Departamento de Justicia. DW también descubrió que algunos archivos habían cambiado porque la huella digital ya no era la misma: tenían el mismo nombre de archivo, pero eran más grandes o más pequeños que el original. Al revisar este subconjunto, este medio descubrió que se trataba de archivos que habían sido objeto de una mayor censura o a los que se había añadido información. En un caso concreto, una superviviente describió en su testimonio ante los abogados cómo Epstein había abusado de ella durante años cuando era menor de edad. Su nombre fue censurado a lo largo de toda la transcripción hasta la última página, en la que un abogado le agradeció su testimonio y mencionó su nombre, que sigue sin estar censurado en el momento de publicar esta nota. El hecho de que su nombre quedara al descubierto no fue un caso aislado. Análisis en profundidad de audios Para analizar los archivos de audio, incluidas las declaraciones de las víctimas y las pistas recibidas, la unidad de investigación de DW colaboró con el grupo de investigación “Media Distribution and Security” (MDS) del Instituto Fraunhofer de Tecnología de Medios Digitales, con sede en Ilmenau, Alemania. El MDS está especializado en la autenticidad del audio, la detección de manipulaciones y de síntesis de voz. Tras eliminar los archivos duplicados del proyecto de conservación de datos de acceso público y de la recopilación de DW, nos quedamos con más de 150 archivos de audio, que los investigadores forenses de audio del MDS analizaron utilizando herramientas de última generación desarrolladas en dicho instituto. Detectaron rastros digitales dejados por los procesos de producción y edición de audio que, en ocasiones, resultan inaudibles para el oído humano. Esto incluyó identificar partes de una grabación que habían sido modificadas o reutilizadas, determinar si una grabación era una versión alterada de otro archivo y evaluar si los archivos de audio podían haber sido grabados utilizando el mismo micrófono o la misma configuración de grabación. La investigadora forense de audio Milica Gerhardt observó algo singular: que los estilos de censura variaban entre los distintos archivos, junto con inconsistencias en la forma en que se llevaban a cabo las censuras. “Si se observa el contenido de estos archivos de audio, se puede comprobar que no se ha censurado gran parte de la información personal”, afirmó Gerhardt. En un caso, una persona llamó a una línea directa oficial de denuncias para facilitar información destinada a una investigación sobre los abusos de Epstein. En la versión censurada, se puede oír el nombre de la persona, pero su número de teléfono fue silenciado. Sin embargo, el mismo conjunto de datos también contenía una versión diferente del archivo de audio, en la que se podía escuchar el nombre completo de la persona, así como su número de contacto directo. Al parecer, los presuntos testigos o informantes no estaban incluidos en las medidas de protección asignadas a las víctimas. “Podrían y deberían haber hecho un mejor trabajo con las censuras”, afirmó Patrick Aichroth, que dirige el grupo MDS del Instituto Fraunhofer, el cual ha prestado asesoramiento sobre pruebas relacionadas con el audio a las autoridades judiciales de Alemania. “Hay una razón por la que este tipo de material se trata con tanto cuidado en los procesos judiciales”, señaló Aichroth. “Una vez que se divulga información sensible o identificativa, el daño es irreparable”. Las deficiencias del Departamento de Justicia en la supresión de datos La unidad de investigación de DW confrontó al Departamento de Justicia con sus conclusiones, incluyendo ejemplos en los que la información de identificación personal de las supervivientes seguía figurando en la Biblioteca oficial de Epstein. El Departamento de Justicia no respondió. En abril, la Oficina del Inspector General del Departamento de Justicia -un organismo de control independiente encargado de investigar las conductas indebidas dentro del departamento- anunció que estaba “iniciando una auditoría sobre el cumplimiento por parte del Departamento de Justicia de la Ley de Transparencia de los Archivos Epstein”. “Nuestro objetivo preliminar es evaluar los procesos del Departamento de Justicia para identificar, censurar y hacer públicos los expedientes que obran en su poder, tal y como exige la ley”, declaró la oficina en un comunicado. En julio, varios legisladores presentaron la Ley de Transparencia de los Archivos Epstein II, que permitiría a las víctimas de abusos sexuales y a los gobiernos de los estados de EE. UU. llevar al Departamento de Justicia ante los tribunales por incumplir las normas establecidas en la Ley de Transparencia inicial, que había garantizado la protección de la información de carácter personal de las víctimas. Desde entonces, las víctimas cuya información se publicó sin censurar han compartido relatos de acoso, humillación y amenazas físicas. Dado que la información divulgada públicamente sigue estando disponible en plataformas públicas y, en algunos casos, aún en la página web del Departamento de Justicia, el impacto sigue trastornando las vidas de las víctimas. “Mientras que los ricos y poderosos siguen protegidos por la censura, mi nombre quedó expuesto ante el mundo”, afirmó la víctima de abuso sexual que prestó testimonio ante el Congreso en mayo. “Las pruebas están aquí mismo”, añadió, “y, sin embargo, pero quienes ostentan el poder prefieren que muramos social, emocional y físicamente antes que admitir su propia complicidad”. (gg/cp)