El canciller alemán, Merz, provocó controversia al calificar a las jubilaciones de “cobertura básica”. ¿Qué quiso decir con eso, y cómo se posiciona Alemania a nivel internacional en cuanto a las pensiones?Las jubilaciones o pensiones, los ingresos en el período posterior a la vida laboral, son desde hace muchos años un tema candente en Alemania. Esta vez, nada menos que el canciller alemán, Friedrich Merz, del partido conservador Unión Demócrata Cristiana (CDU), causó polémica con una declaración al respecto. Más jubilaciones privadas y con prestaciones de empresas “La jubilación estatal por sí sola será, en el mejor de los casos, el seguro básico para la vejez. Ya no será suficiente para garantizar el nivel de vida a largo plazo”, afirmó Merz recientemente en un evento organizado por la Asociación Federal de Bancos Alemanes en Berlín. Por lo tanto, son necesarios elementos adicionales de financiación de las pensiones empresariales y privadas, enfatizó el canciller. “Y en una escala mucho mayor que la que tenemos actualmente, en gran medida de forma voluntaria”, subrayó. Esto significaría depender más de las acciones y otras formas de inversión en el futuro. Una estrategia controvertida, porque el mercado de capìtales está sujeto a grandes fluctuaciones de precios. Las ganancias de hoy pueden ser las pérdidas de mañana, y viceversa. La comisión de pensiones debería desarrollar propuestas La ministra alemana de Trabajo y Asuntos Sociales, la socialdemócrata Bärbel Bas (SPD), criticó duramente los comentarios del canciller sobre las pensiones en el programa de televisión “Maischberger”, de la cadena pública ZDF. Merz “dio la impresión de que ahora la gente debería asegurar todo de forma privada”, señaló. Según Bas, muchas personas entendieron que Merz quiso decir que “ya ni siquiera recibirían una pensión decente”. La disputa sobre las pensiones entre los partidos de la coalición gobernante, la Unión Demócrata Cristiana y la Unión Social Cristiana (CDU/CSU), por un lado, y el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), por otro, puede ser un anticipo de lo que pronto podría hacer que las emociones sigan a flor de piel. Una comisión de pensiones creada por la coalición presentará sus recomendaciones a finales de junio. Consecuencias económicas de una sociedad que envejece Los principales puntos de partida de todos los modelos de sistemas de jubilaciones para el futuro son el desarrollo demográfico, por un lado, y la esperanza de vida, por otro. En Alemania, como en muchos otros países, las bajas tasas de natalidad tienen graves consecuencias financieras: cada vez menos trabajadores pagan contribuciones a los planes estatales de pensiones, mientras que el número de jubilados aumenta. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha analizado los sistemas de pensiones de sus 38 Estados miembros en el estudio Pensions at a Glance (“Una mirada a las pensiones”). El hallazgo central: las estrategias políticas son muy diferentes y difíciles de comparar en muchos aspectos. Pensiones netas en Alemania están por debajo de la media Si tomamos en cuenta únicamente el importe de la jubilación en relación con los últimos ingresos, después de deducir los impuestos y las cotizaciones a la seguridad social, Alemania se sitúa en el rango medio, con un 53 por ciento del salario neto, y, por tanto, muy por debajo de la media, del 61 por ciento. Otros países europeos muy poblados, como Francia e Italia, tienen valores entre el 70 y casi el 80 por ciento. Pero hay oscilaciones ascendentes y descendentes aún más fuertes. En Estonia, Lituania e Irlanda, el nivel de las pensiones estatales a veces está por debajo del 40 por ciento. En los Países Bajos, Portugal y Turquía, es más del doble, superior al 90 por ciento. Jubilación a los 67 años ya es una realidad en EE. UU. y Japón Según la OCDE, la edad a la que las personas realmente terminan su vida laboral juega un papel importante en la financiación de las pensiones. En Alemania, actualmente la gente se jubila en promedio a los 64 años, casi tres años antes de lo que exige la ley para todas las cohortes de nacimiento a partir de 1964. Quienes se van antes, generalmente también reciben una pensión menor. En algunos países ya hay que trabajar hasta los 67 años, por ejemplo, en Estados Unidos y Japón, la primera y la cuarta economía más grande del mundo. Desde el punto de vista de la OCDE, tiene sentido vincular el inicio de la jubilación al aumento de la esperanza de vida y, por tanto, prolongar la vida laboral en muchos países. Aumento de las cotizaciones a las pensiones en Francia e Italia El importe de las cotizaciones de la jubilación estatal varía mucho a nivel internacional. Según cifras de la OCDE, en Francia, representa alrededor del 30 por ciento de los ingresos, y en Italia llega incluso al 33 por ciento. En Alemania es significativamente más bajo, con un 18,6 por ciento. Lo paga la mitad el empleado y la otra mitad el empleador. Un aspecto que está cobrando cada vez más relevancia es la pobreza en la vejez. En Alemania, el riesgo de ser pobre tras jubilarse es especialmente grande para aquellos que ganaban poco y apenas podían ahorrar dinero para pensiones privadas. En Dinamarca, los políticos intentan contrarrestar esto con una pensión básica financiada con impuestos. Otro tema, particularmente en Alemania, es que las personas que vivían y trabajaban en la ex RDA, hasta 1990, recibieron durante un largo tiempo mucho menos dinero de su jubilación, de acuerdo con sus años de trabajo. El ajuste gradual al nivel que existe en el oeste alemán no se completó sino hasta 2025, 35 años después de la reunificación. Por lo tanto, la pobreza en la vejez afecta potencialmente con mayor frecuencia a los alemanes orientales. Otra razón: debido a la economía estatal planificada en la RDA, las personas no tenían oportunidad de invertir, por ejemplo, en fondos de pensiones. En el comunismo, a diferencia del capitalismo, no había mercados de valores. (cp/rml)
