Desaparecidos de la guerra de Kosovo: “Queremos un lugar conmemorativo”

Unas 1.600 víctimas de la guerra de Kosovo siguen desaparecidas. La reunión de las comisiones de Kosovo y Serbia para personas desaparecidas podría suponer un avance en la investigación para esclarecer su paradero.En el pueblo de Tërnje, en el sur de Kosovo, Bekim Gashi vive con un vacío que le gustaría llenar. No tiene tumbas donde llorar su pérdida. Solo tiene fotos de su madre, Hyra, y de sus cuatro hermanas, que desaparecieron tras una masacre perpetrada por el ejército serbio en su pueblo el 25 de marzo de 1999. “Mi madre y mis hermanas fueron asesinadas ese día. Desde hace 26 años no sé dónde están enterrados sus cuerpos. Cada vez que veo una fosa, pienso que podrían estar allí”, relata a DW Bekim Gashi. La guerra de Kosovo terminó oficialmente en junio de 1999. En ese momento, había alrededor de 4.600 personas desaparecidas en el territorio kosovar. Gran parte de los casos pudieron resolverse. Sin embargo, para unas 1.600 familias, la guerra aún no ha terminado. La mayoría de los desaparecidos son albanokosovares, alrededor de 1.100, los otros 500 son serbios, romaníes o miembros de otras minorías. La cuestión de las personas desaparecidas sigue siendo una de las heridas más profundas de la posguerra, una tragedia humana, política y moral que hasta ahora ningún acuerdo ha podido sanar. El destino de 14 desaparecidos de la familia Gashi sigue sin esclarecerse. Bekim Gashi y otros miembros de la familia participaron en exhumaciones y llevaron a cabo años de procedimientos judiciales en Belgrado, sin resultados tangibles. “Fuimos a Belgrado con la esperanza de obtener información. El proceso duró seis años. Al final, no hubo ningún resultado”, cuenta a DW. Reunión en Shkodra Ahora hay nuevas esperanzas: el 4 de febrero de 2026, los representantes de las comisiones estatales de Serbia y Kosovo para personas desaparecidas se reunieron por primera vez en la ciudad de Shkodra, en el norte de Albania, para hablar sobre medidas concretas que permitan esclarecer el destino de las personas desaparecidas. Poco antes, el 22 de enero, se alcanzó en Bruselas un acuerdo de principio para formar una comisión trilateral con representantes de Kosovo, Serbia y la UE. La reunión en Shkodra tuvo lugar casi tres años después de una declaración de principios entre Kosovo y Serbia sobre el tema de los desaparecidos. A principios de mayo de 2023, el primer ministro de Kosovo, Albin Kurti, y el presidente serbio, Aleksandar Vucic, declararon que ambos Estados aclararían conjuntamente el destino de los desaparecidos. Se trataba de un acuerdo en el marco del diálogo moderado por la UE para normalizar las relaciones entre Kosovo y Serbia. Ambiente positivo Aparte de los representantes de las comisiones estatales de Serbia y Kosovo para personas desaparecidas, participó la organización no gubernamental kosovar Zëri i Prindërve (La voz de los padres), que apoya la búsqueda de personas desaparecidas. Su representante, Xhyle Haziri, dice a DW que la reunión se desarrolló en un ambiente positivo y “sin palabras negativas”. Haziri cuenta que, hasta ahora, la parte serbia siempre se ha opuesto a la investigación, lo que ha supuesto el mayor obstáculo. Serbia ha retrasado una y otra vez las reuniones y los procesos. Sin embargo, ahora, “hay compromisos de que en marzo se trabajará más intensamente y se celebrará una nueva reunión”, afirma Haziri. Y agrega: “Hoy tengo más esperanza que antes. Porque todos estuvieron de acuerdo en que la cuestión de los desaparecidos debe resolverse de una vez por todas”. Esperanza y escepticismo Klisman Kadiu, asesor del viceprimer ministro de Kosovo, se muestra menos eufórico. “Desde la aprobación de la declaración sobre las personas desaparecidas, en mayo de 2023, los avances han sido mínimos, sobre todo debido a la continua negativa de Serbia a cooperar de manera sustancial”, observa Kadiu en declaraciones a DW. Para él, está claro que, sin voluntad política, no se puede alcanzar una solución. “Las mayores deficiencias radican en la falta de voluntad política, la falta de transparencia y la negativa a abrir los archivos estatales”, asegura Kadiu. “Estos retrasos han prolongado injustificadamente el sufrimiento de las familias afectadas”, prosigue. La esperanza que ahora tiene Bekim Gahsi se mezcla con mucho escepticismo. Para él, solo hay un lugar donde se encuentra la verdad: Serbia. “Serbia se llevó los cadáveres. Serbia sabe dónde están. No pedimos milagros. Solo queremos los restos y un lugar al que podamos ir a depositar una flor”. Durante el proceso judicial en Serbia, al que acudió, se mencionó repetidamente a la 549ª brigada del antiguo Ejército Popular Yugoslavo, que llevaba informes diarios y mensuales de sus operaciones. “Si se abrieran los archivos de esta brigada, allí estaría todo”, afirma Bekim Gashi. “En Kosovo no existe esta información”. (vt/ms)

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