Sean Penn se une a los actores que han dado la espalda a los Óscar

La noche en que Hollywood celebraba su gran espectáculo, uno de sus actores más premiados estaba en otro escenario muy distinto: Kiev.El domingo por la noche, mientras Hollywood se preparaba para su gran fiesta anual en el Dolby Theatre de Los Ángeles, Sean Penn estaba en otro lado. No en una after-party. No en un restaurante de moda en Beverly Hills. Se encontraba en Ucrania. El actor de 65 años ganó el Óscar al mejor actor de reparto por su interpretación de un oficial militar racista en One Battle After Another, el nuevo filme de Paul Thomas Anderson. Es su tercer premio de la Academia, tras los obtenidos por Mystic River (2004) y Milk (2009). Pero Penn no estaba en la sala para recogerlo. Fue Kieran Culkin –ganador del mismo galardón el año pasado– quien abrió el sobre dorado y tuvo que improvisar. “Sean Penn no ha podido estar aquí esta noche, o no ha querido, así que voy a recoger el premio en su nombre”, bromeó, antes de llevarse la estatuilla fuera del escenario él mismo. Viaje a Kiev durante los Óscar Según un reportaje del New York Times, Penn había viajado a Europa a finales de la semana pasada. Su destino: Ucrania, aunque las fuentes no especificaron inicialmente adónde se dirigiría ni qué haría allí. La respuesta llegó este lunes, cuando un reportero de la AFP lo vio salir de un vehículo en el centro de Kiev. Poco después, el presidente Volodimir Zelenski publicó en redes sociales una fotografía de ambos sentados juntos en la oficina presidencial, con una frase directa: “Sean, gracias, sabemos quién es un amigo leal de Ucrania”. Un representante del Gobierno ucraniano confirmó a la AFP que se trataba de “una visita privada” para “apoyar” al país. Según otra fuente oficial, el actor también tenía previsto visitar “el frente” en el este del territorio. Activismo constante por Ucrania La ausencia de Penn en la ceremonia no sorprende a quienes conocen su trayectoria reciente. Es uno de los defensores más activos de Ucrania dentro del mundo del espectáculo y ha viajado al país en múltiples ocasiones desde el inicio de la invasión rusa. Ya estaba en Kiev cuando comenzó la invasión en febrero de 2022, y en ese viaje rodó un documental sobre Zelenski que se estrenó en la Berlinale de 2023. Su compromiso va más allá de las visitas. Según The Independent, Penn llegó a prestar una de sus estatuillas del Óscar a Zelenski, prometiendo que permanecería en Ucrania hasta que el país ganara la guerra. En otro momento planteó fundir sus dos premios para fabricar “balas con las que disparar a los rusos”, una declaración que, más allá de su literalidad, ilustra su fuerte posicionamiento en el conflicto. Lo que distingue a Penn de otras celebridades que abrazaron la causa ucraniana es la constancia. Mientras el activismo de muchos de sus colegas se ha ido diluyendo con los años –desplazado por causas más recientes–, el actor sigue siendo una de las figuras estadounidenses más visibles en apoyo al país. En ese sentido, la escena en los Óscar resultó simbólica para algunos observadores: mientras Hollywood celebraba su mayor fiesta anual, uno de sus protagonistas estaba en un país en guerra. Para The Guardian, la imagen no hace sino reforzar la reputación del actor: mientras el resto de Hollywood se divierte con “Baby Yoda y los KPop Demon Hunters”, Penn “no tiene tiempo para esas frivolidades” y prefiere involucrarse en “acontecimientos mundiales importantes, tratando de influir en una cuestión que va mucho más allá del mero entretenimiento”. Ausencias históricas en la ceremonia Saltarse la entrega del Óscar no es algo que ocurra con frecuencia. La ausencia de Penn se suma ahora a una curiosa tradición dentro de la historia de la Academia. La última vez fue en 2024, cuando Hayao Miyazaki no viajó desde Japón para recoger su premio por El niño y la garza, según recordó The Guardian. A lo largo de las décadas, algunas figuras legendarias han rechazado o ignorado la ceremonia por razones muy diversas. Según resumió The Guardian, George C. Scott la llamó en 1971 un “desfile de carne” y declinó el premio. Marlon Brando envió en 1973 a Sacheen Littlefeather a rechazar su estatuilla en protesta por el tratamiento de Hollywood hacia los pueblos indígenas. Roman Polanski, por su parte, nunca ha podido recoger el suyo en persona por no poder pisar suelo estadounidense. Penn se une ahora a esa lista, aunque por razones bien distintas. En su caso no se trata de desdén hacia la industria, sino de una decisión que refleja su implicación pública con la causa ucraniana en los últimos años. Herencia familiar de activismo El origen de ese activismo puede rastrearse también en su familia. Su padre, el director Leo Penn, fue incluido en la lista negra de Hollywood en los años cincuenta tras negarse a declarar ante el Comité de Actividades Antiamericanas, el organismo creado para perseguir a presuntos simpatizantes comunistas, según The Independent. Una historia que, de algún modo, conecta con la imagen que dejó este año: un ganador del Óscar que no estaba en Hollywood, sino en Kiev.

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