Alemania era considerada un modelo a seguir en materia de protección climática, pero el canciller Merz está ahora priorizando el crecimiento económico. ¿Qué significa esto para los objetivos climáticos?Unas 20 horas en avión para una estancia de 21 horas en Brasil. Con su breve viaje a la conferencia sobre el clima COP30, el canciller alemán, Friedrich Merz, ha querido demostrar cuán en serio se toma la protección del clima. “En estos días, nos encontramos en una encrucijada”, dijo Friedrich Merz ante los jefes de Estado del mundo, y apeló a que los países actúen de forma responsable en aras de la seguridad y la prosperidad a largo plazo. Pero no puede decirse que Merz se haya destacado como canciller climático. El actual Gobierno de coalición, formado por los partidos democristianos CDU/CSU y el socialdemócrata SPD, ha situado el crecimiento económico en lo más alto de su agenda, apostándo sobre todo a la industria, las infraestructuras, la digitalización y la desburocratización de Alemania. Las voces críticas reprochan al Gobierno que el crecimiento sustentable tenga ahora mucha menos prioridad que en años anteriores. Dudas sobre los objetivos de emisiones de Alemania Según dijo Merz en Belém, Alemania apuesta por la innovación y la tecnología para frenar el cambio climático, sin mencionar que las tecnologías para reducir drásticamente las emisiones en forma de energías renovables existen desde hace tiempo. Aunque Merz se compromete con los objetivos climáticos alemanes y europeos, estos no son suficientes para limitar el calentamiento global a 1,5 grados. No obstante, Alemania sigue siendo considerada una pionera en la protección del clima, aunque ahora es cuestionable si va a seguir siéndolo. “En los últimos meses, Friedrich Merz no ha logrado trazar un rumbo claro en materia de protección climática. Más bien ha contribuido a generar incertidumbre en la sociedad”, comenta a DW Martin Kaiser, de Greenpeace Alemania. Hoy en día, la población alemana ya sufre cada vez más el calor extremo y la economía se ve afectada por pérdidas de cosechas y escasez de materias primas, como consecuencia del calentamiento global. Según un estudio realizado en 2024 por el Ministerio de Economía, los costos que supondría un mundo más cálido para Alemania podrían ascender a 900.000 millones de euros en 2050. ¿Cuán sustentable es en realidad la política económica alemana? “Las empresas alemanas son líderes en tecnologías limpias, economía circular y sistemas de agua. Pragmatismo orientado a objetivos: eso es lo que caracteriza la política climática de nuestro Gobierno”, ha dicho Johann Wadephul, ministro alemán de Exteriores. Pero las voces críticas se preguntan cuáles son exactamente los objetivos. Y argumentan que el Acuerdo de París sobre el clima, al que Alemania está obligada a cumplir y que también ha sido ratificado por el Gobierno, queda muy lejos de alcanzarse con las medidas actuales. Incluso la neutralidad climática de Alemania para 2045 pende de un hilo. Así lo afirma el Consejo de Expertos en Cuestiones Climáticas, un organismo independiente que asesora al Gobierno alemán en temas climáticos. Al mismo tiempo, la ministra de Economía, Katherina Reiche, apuesta por la ampliación de la infraestructura de gas. Reiche debe convencerse de que “la política climática no es un obstáculo económico, sino que tiene que ver sobre todo con garantizar la prosperidad a largo plazo”, observa Ottmar Edenhofer, director del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, en entrevista con DW. ¿Qué pretende conseguir el Gobierno alemán en la COP30 de Brasil? “Tras la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el clima, ahora es fundamental mantener la cohesión. Podemos lograrlo”, subrayó el ministro de Medio Ambiente, Carsten Schneider, antes de partir hacia Belém. En 2024, Alemania cumplió su promesa y aportó unos 6.000 millones para la financiación climática. Según la organización no gubernamental Oxfam, esto ya no será posible en vista de la planificación de los presupuestos para los próximos años. Por lo tanto, aunque se necesita más dinero a nivel internacional, es probable que Alemania llegue a Belém con las arcas vacías. Al comienzo de la reunión de jefes de Estado, Brasil creó un fondo forestal para la protección de los bosques tropicales. Se prevé que se alimente con un total de 25. 000 millones de fondos públicos para recaudar otros 100.000 millones de inversores privados. El dinero se destinará a recompensar la protección de los bosques en los países tropicales. Noruega ya ha prometido 3.000 millones de dólares, Indonesia 1.000 millones y Francia 500 millones de euros. Alemania quiere participar con una cantidad considerable, pero Merz aún no ha podido precisar de cuánto se trata. (ms/cp)
