Last Updated on enero 4, 2026 by Deutsche Welle
De manera mayoritaria, los países exigieron respeto al derecho internacional y cuestionaron la pertinencia de la operación ordenada por Donald Trump. Israel fue el que más claramente apoyó a Washington.La operación militar en territorio venezolano ordenada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha provocado todo tipo de reacciones a nivel internacional, donde la comunidad se ha dividido muy claramente entre quienes apoyan la acción que derivó en la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y quienes cuestionan la legalidad del ataque, así como los efectos que pueda tener a largo plazo. En el bando de quienes respaldaron sin ambages la operación estadounidense se encuentra Israel. El primer ministro de ese país, Benjamin Netanyahu, dijo este domingo (04.01.2025) que expresaba “el apoyo de todo el gobierno a la decisión firme y acción enérgica de Estados Unidos para restaurar la libertad y la justicia en esa región del mundo (…) y también saludamos a las Fuerzas Armadas estadounidenses, que han llevado a cabo una operación perfecta”. También el presidente de Argentina, Javier Milei, que fue el primero en mostrar su apoyo a la captura de Maduro. “Celebramos la caída del dictador narcoterrorista Maduro. La Argentina está lista para ayudar en la transición a una Venezuela libre, democrática y próspera. Aquí no hay medias tintas ni grises, se está del lado del bien o se está del lado del mal. Y todos aquellos que hoy no defiendan con uñas y dientes la causa de la libertad son parte del problema y no de la solución”, escribió el mandatario en la red social X (antiguo Twitter). “No derramaremos lágrimas” En un lugar menos propenso a aplaudir a Washington se encuentra Finlandia, cuyo presidente, Alexander Stubb, hizo un llamado este domingo a “apoyar una transición hacia un gobierno democrático” en Venezuela, y recordó que el “régimen de Nicolás Maduro ha sido ilegítimo desde hace tiempo”. Sin embargo, señaló que “todos los países tienen que respetar y cumplir el derecho internacional”. Esa actitud, de respaldo a la caída de Maduro, pero también de exigencia de respeto al derecho internacional, ha primado entre los países de Europa. Incluso Giorgia Meloni, primera ministra de Italia cercana a Trump, indicó que “la acción militar externa no es la vía para poner fin a los regímenes totalitarios”, aunque estimó “legítima la intervención defensiva” de Estados Unidos en Venezuela. “Maduro jugó un papel problemático en la región, formando alianzas desafortunadas en todo el mundo y enredando a Venezuela en el tráfico de drogas”, dijo, por su parte, el canciller de Alemania, Friedrich Merz, quien de cualquier modo consideró que “el marco jurídico de la operación de Estados Unidos es complejo”, pues “en las relaciones entre Estados deben aplicarse los principios del derecho internacional”. Más claro en su rechazo a la operación fue el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien condenó “con rotundidad” el ataque, porque “viola el derecho internacional y empuja a la región a un horizonte de incertidumbre y belicismo”. Por su parte, el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, aclaró que las fuerzas británicas no participaron de la acción sobre territorio venezolano y que todos debían respetar el derecho internacional. Sin embargo, añadió posteriormente, “consideramos a Maduro como un presidente ilegítimo y no derramaremos lágrimas por el fin de su régimen”. China y Rusia reaccionan La reacción de China se hizo esperar. Horas antes del ataque, el Gobierno de Venezuela había informado de un encuentro entre Maduro y el enviado especial de China para Asuntos de América Latina, Qiu Xiaoqi, lo que parecía una muestra firme de respaldo por parte del líder chino Xi Jinping. El comunicado de Pekín tras la captura del presidente venezolano se limitó a exigir su liberación inmediata y a calificar el ataque contra suelo de ese país como una amenaza para “la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe”. Rusia, en tanto, emitió un comunicado conjunto con Bielorrusia, tras una conversación telefónica entre los ministros de Exteriores de ambos países, Serguei Lavrov y Maxim Rizhenkov. El documento, distribuido por la parte rusa, sostiene que “Moscú y Minsk están unidos en su firme condena de la agresión cometida por Estados Unidos contra un país soberano, violando el derecho internacional”. Otro de los miembros importantes de los BRICS, India, fue menos enfático y se limitó a hacer un llamado “a todos los actores involucrados a resolver las diferencias mediante un diálogo pacífico”, recordando que India “reafirma su apoyo al bienestar y la seguridad de los venezolanos”. Para Corea del Norte, “el incidente es otro ejemplo que confirma una vez más la naturaleza deshonesta y brutal de Estados Unidos”, indicó el Ministerio de Exteriores de Pyongyang. Mientras, el primer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, pidió la “liberación sin demora” de Maduro y de su esposa, Cilia Flores. “Cualesquiera que sean las razones, la destitución forzosa de un jefe de Gobierno en funciones mediante acciones externas sienta un precedente peligroso”, indicó. “Sobrepasan una línea aceptable” Como en el resto del planeta, también en América Latina las reacciones han estado claramente divididas. Quizás quien más fuerte alzó la voz fue el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien por medio de un mensaje en X indicó que “los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente sobrepasan una línea inaceptable” y amenazan “la preservación de la región como zona de paz”. Además, exhortó a la comunidad internacional a “responder de forma vigorosa” a través de Naciones Unidas. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, declaró ya el sábado que su país condenaba “esta intervención en Venezuela”, rechazando “enérgicamente” el ataque y llamando a la ONU a “actuar inmediatamente” a favor de la paz. Su par chileno, Gabriel Boric, en tanto, también rechazó lo sucedido, señalando que así como hoy es Venezuela, “mañana puede ser cualquier otro país”. Para el mandatario, que termina su período en marzo, la pretensión estadounidense de controlar el territorio venezolano “sienta un precedente extremadamente peligroso”. Su sucesor, José Antonio Kast, subrayó por el contrario que la captura de Maduro es una “gran noticia para la región”. Desde Colombia, el presidente Gustavo Petro calificó las acciones de Washington como un “ataque a la soberanía” de América Latina que podrían provocar una crisis humanitaria. El mandatario pidió una reunión “inmediata” de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de las Naciones Unidas (ONU). Durante una de sus comparecencias, Trump dedicó unas palabras al jefe de Estado colombiano, señalando que debería “cuidarse el trasero”, porque “él está produciendo cocaína y la están enviando a Estados Unidos”. Cuba, que podría estar también en la mira de Estados Unidos, condenó el ataque por boca de su presidente, Miguel Díaz-Canel, quien señaló que “Estados Unidos no tiene autoridad moral ni de ningún tipo para sacar de su país por la fuerza al presidente venezolano, pero (…) sí es responsable ante el mundo” de su “integridad física”. Asimismo, Panamá, Ecuador y Argentina pidieron que el poder pase a manos de Edmundo González Urrutia, a quien consideran legítimo vencedor de las elecciones presidenciales de 2024. Es la misma postura que adoptó el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien respaldó la idea de que sea el líder opositor quien lidere la transición política venezolana. Otros países sudamericanos también advirtieron que no aceptarán en su territorio a personeros del régimen de Maduro que intenten escapar de Venezuela. (lgc)
