¿Hasta dónde llegarán China y Japón en el conflicto por Taiwán?

Last Updated on noviembre 21, 2025 by Deutsche Welle

Una tensa disputa sobre Taiwán llevó a China a emitir advertencias de viaje y a decir a Tokio que sufriría una “derrota militar aplastante” si intervenía en el conflicto con Taipéi.China ha anunciado una serie de medidas contra Japón mientras ambos países se enzarzan en un tenso pulso por Taiwán, una isla autogobernada que Pekín considera una provincia china. La disputa estalló el 7 de noviembre, cuando la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, afirmó que un ataque militar chino contra Taiwán podría constituir una “situación que amenace la supervivencia” de Japón, lo que permitiría a Tokio ejercer su derecho legal a la autodefensa colectiva. Pekín reaccionó con indignación y presentó una protesta oficial. Pero el mayor problema resultó ser una publicación en línea de Xue Jian, cónsul general de China en Osaka, que criticó los comentarios de Takaichi calificándolos de “un camino de muerte que solo algunos políticos estúpidos en Japón elegirían”. En lo que podría interpretarse como una amenaza a la primera ministra japonesa, el diplomático chino escribió que “solo necesitamos cortarles esas cabezas sucias”. La publicación fue eliminada posteriormente. Tokio calificó las palabras de Xue Jian de “extremadamente inapropiadas”, y varios políticos japoneses pidieron su expulsión. Las tensiones no cedieron ni siquiera después de que Japón enviara esta semana a un funcionario del ministerio de Exteriores a China, en un aparente intento de calmar la disputa. China pide a sus ciudadanos evitar viajar a Japón En medio del aumento de tensiones, Pekín advirtió que Tokio sufriría una “derrota militar aplastante” si intervenía en un conflicto sobre Taiwán y expresó “serias preocupaciones” sobre la postura de seguridad japonesa. China también inició esta semana un ejercicio de fuego real de ocho días en el mar Amarillo. Mientras tanto, los guardacostas chinos continuaron patrullando las disputadas islas Diaoyu, conocidas en Japón como Senkaku. La víspera, China notificó a Japón que suspendería las importaciones de productos del mar japoneses, y las autoridades chinas instaron a sus ciudadanos a no viajar ni estudiar en Japón. A su vez, las autoridades de Tokio aconsejaron a sus nacionales en China actuar con cautela. William Yang, analista sénior para el noreste de Asia en International Crisis Group, dijo a DW que la primera ministra Takaichi estaba “probablemente algo sorprendida” de que sus declaraciones en el Parlamento desencadenaran una respuesta tan coordinada de Pekín. Sin embargo, la mayoría de las herramientas utilizadas por China en esta disputa ―como presionar al turismo japonés e intensificar las patrullas navales― “no son nuevas”, añadió. “No veo esta respuesta como una sobrerreacción en absoluto; es más bien un empuje calibrado y familiar”, dijo Yang a DW. Ira desatada en China Mientras tanto, publicaciones apoyando las duras contramedidas del Gobierno contra Japón inundaron Weibo, la principal plataforma de microblogs del país. Según expertos, esto indica que las fuertes reacciones de Pekín probablemente buscan también avivar el sentimiento patriótico y proyectar una imagen de unidad nacional. “Este episodio, de algún modo, también sirve para aliviar algunas de las tensiones internas acumuladas en medio de la desaceleración económica” en China, dijo a DW Lim Chuan-tiong, investigador de estudios asiáticos en la Universidad de Tokio. ¿Hasta dónde llegará la escalada? Aunque Taiwán sigue siendo uno de los asuntos más sensibles para China, Lim destaca que esta es la primera vez que la disputa por la isla “pasa al primer plano” de las relaciones chino-japonesas. Fukuda Madoka, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad Hosei de Japón, dijo a DW que el objetivo principal de China es impedir que el Gobierno de Takaichi “intervenga activamente en los asuntos de Taiwán en el futuro”. Pero Lim señaló que, según la experiencia histórica, los estallidos de tensión entre China y Japón tienden finalmente a remitir. “El objetivo de Pekín es dar una lección a Japón, pero finalmente retrocederá y volverá al diálogo”, dijo a DW. “Simplemente no puede evitar para siempre relacionarse con un país vecino”. De cara al futuro, Lim afirmó que la evolución de la relación es poco probable que sea mediada por Estados Unidos u otro actor externo. “A corto plazo, Japón probablemente tendrá que dar pasos visibles para enfriar la situación, porque está claro que Pekín mantiene una postura de escalada continua”, dijo Yang a DW. Pero añadió que Takaichi se enfrentará a un dilema, ya que ceder demasiado rápido podría socavar su posición política a largo plazo en el país. (gg/rml)

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