Last Updated on noviembre 2, 2025 by Deutsche Welle
Recientemente, China usó su dominio sobre el suministro global de tierras raras como presión en su disputa comercial con EE. UU. Esto tuvo un impacto en Alemania, que necesita estos metales para la producción de armas.Las tierras raras son elementos metálicos extremadamente valiosos que no solo se encuentran en teléfonos inteligentes y automóviles eléctricos, sino también en armas. Se usan en la construcción de aviones de combate y submarinos, entre otras cosas. Además, se encuentran en municiones, vehículos blindados, sistemas de propulsión y tecnología de sensores. Un solo bombardero F-35 utiliza más de 400 kilos de tierras raras. La mayor parte de las tierras raras procesadas en Alemania provienen de China, y aquí es donde radica el problema: como resultado de la disputa arancelaria con Estados Unidos, Pekín anunció a principios de octubre que endurecería aún más sus ya estrictas normas de exportación. China amenazó con suspender las exportaciones de tierras raras necesarias para fines militares. Además, las empresas que soliciten en China la exportación de materiales ahora deberán presentar información detallada, parte de la cual es confidencial. Esto resulta inaceptable para los fabricantes de armamento. “Las cláusulas de uso final, los altos obstáculos burocráticos y el acceso a la planificación de suministros no son más que espionaje industrial”, explica Jakob Kullik, politólogo de la Universidad Técnica de Chemnitz, a DW. La Federación de Industrias Alemanas (BDI) también se mostró crítica. “Las nuevas reglas pueden verse como un ataque directo al rearme de Occidente”, señaló en un comunicado. Recientemente, la industria armamentista alemana incrementó de manera masiva su producción para equipar a las fuerzas armadas alemanas con sistemas modernos de armas. El suministro continuo de armas a Ucrania es otro motivo para el aumento en la producción de armamento, lo que probablemente sea una molestia para China, aliado de Rusia. La industria alemana toma precauciones ¿Cómo responde la industria de defensa alemana? “No hay pánico en la industria”, aseguró Hans Christoph Atzpodien, director ejecutivo de la Asociación de la Industria de Seguridad y Defensa Alemana (BDSV), a DW. En comparación con otras industrias, Atzpodien destacó que la industria de defensa usa “cantidades relativamente pequeñas” de tierras raras. Además, las empresas han tomado precauciones para que no tengan que restringir la producción en los próximos meses. Sin embargo, los expertos siguen viendo un riesgo real de escasez de suministros. China controla alrededor de 80 por ciento de la producción global y más de 90 por ciento del refinado de tierras raras. “Cuando las cosas se pongan difíciles, la gran pregunta es de dónde obtendrán alternativas las empresas de defensa, y la situación no pinta nada bien en ese sentido”, enfatizó Kullik, quien estudia la importancia estratégica de los recursos naturales para la seguridad militar. Establecer alternativas a China tomaría muchos años, incluso si se comenzara de inmediato. “Vemos una necesidad urgente de actuar para hacer a Europa más independiente en su conjunto”, dijo Atzpodien. Europa debe crear su propia capacidad para procesar tierras raras y “esto requerirá simplificar los permisos medioambientales pertinentes”. Una industria sucia y poco rentable La minería de tierras raras es difícil, contaminante y costosa. Los 17 elementos químicos no son realmente tan raros en la corteza terrestre, pero se encuentran en concentraciones muy bajas. Es necesario extraer grandes cantidades de roca y mineral y a menudo se requieren productos químicos para separarlos. Los mayores depósitos se encuentran en China, Vietnam, Brasil, Rusia, Australia y Groenlandia, pero también en Estados Unidos. No obstante, debido a los costos involucrados, la minería no es rentable para las empresas mineras. Por esto, las minas en Estados Unidos y Australia han tenido que cerrar. China, en cambio, reconoció temprano la importancia de las tierras raras y amplió sus minas, refinerías y plantas de procesamiento. Para el gobierno alemán, pero también para la economía alemana, siempre ha sido más fácil depender de las importaciones de tierras raras. “En el pasado, nos gustaba externalizar el procesamiento a China, pero eso ya no es posible”, señaló la Asociación de la Industria de Seguridad y Defensa Alemana. Como se evidenció en 2010, el cuasimonopolio de China le otorgó un poderoso apalancamiento geopolítico. Debido a una disputa territorial en el mar de China Oriental, China dejó de suministrar temporalmente tierras raras a Japón. Desde esta llamada de atención, Japón ha reducido significativamente su dependencia de las tierras raras provenientes de China. Este también es el camino que está siguiendo actualmente el presidente estadounidense Donald Trump para asegurar fuentes de tierras raras en todo el mundo. Pero incluso Estados Unidos no puede prescindir de China: en una reunión en Corea del Sur a finales de octubre, Trump acordó con el presidente chino Xi Jinping que se suspenderían las restricciones a las exportaciones de tierras raras, al menos temporalmente. ¿Volverá la minería a Alemania? Por años, Alemania ha reconocido que sería más seguro diversificar su suministro de materias primas críticas. Sin embargo, poco se ha avanzado. “El gobierno y la industria se pasan la pelota”, observó Kullik. “El Ministerio de Economía ha dicho que si la industria no hace nada, nosotros tampoco haremos nada. Y la industria ha dicho que si la situación no es grave, no necesitamos almacenar suministros ni intervención gubernamental”, explicó. Entonces, la pregunta sigue siendo ¿quién asumirá la responsabilidad de asegurar los suministros de fuentes alternativas? ¿Quién tomará el riesgo e invertirá dinero en el desarrollo de minas? En Alemania también existen depósitos de tierras raras, por ejemplo, en las montes Metálicos en el estado oriental de Sajonia. Sin embargo, apenas se están explorando. “Ya no tenemos grandes empresas mineras alemanas con la experiencia necesaria. Eso significa que incluso si el gobierno federal quisiera hacerlo, incluso si invirtiera 10.000 millones de euros o más en el caso ideal, lo cierto es que nos faltan los socios necesarios”, precisó Kullik. Aunque los grandes contratistas alemanes de defensa aseguran que su suministro está asegurado por ahora, el cuasimonopolio de China sobre las tierras raras le otorga “la ficha geoeconómica perfecta para la negociación”, como señala Kullik. Si China usara esta carta, podría al menos complicar o retrasar los esfuerzos de las fuerzas armadas alemanas para equiparse con armamento moderno. (rr/dzc)
