Last Updated on septiembre 22, 2025 by Deutsche Welle
Las elecciones alimentarias en la India sobrepasan el ámbito personal: reflejan las profundas divisiones sociales que conforman la nación más poblada del mundo.La India ha sido testigo de un creciente debate sobre la alimentación durante la última década. Desde que Narendra Modi asumió el cargo como primer ministro en 2014, las medidas dirigidas al consumo de carne han aumentado en algunas partes del país, especialmente en los estados de habla hindi del norte de India, más inclinados al vegetarianismo. En algunos lugares, las autoridades han emitido ocasionalmente normas que desalientan o prohíben los alimentos a base de carne en las escuelas, cerca de lugares de culto y durante festividades religiosas, entre otros lugares. En el distrito de Doda, en la Cachemira administrada por India, las autoridades prohibieron recientemente la carne, el marisco y los huevos en todas las instituciones educativas, argumentando que es necesario para defender los “principios seculares”, mantener la “armonía social” y evitar la “incomodidad” causada por las diferencias dietéticas. La orden provocó críticas y generó inquietudes sobre la libertad individual, la inclusión y la sensibilidad religiosa. En ciudades de toda la India, restricciones alimentarias similares afectan la vida cotidiana de las personas. Muchos enfrentan dificultades para encontrar vivienda debido a sus preferencias dietéticas, pone como ejemplo Abheepsita Purkayastha, abogada corporativa. “Mudarnos a Bombay y buscar una casa implicaba una regla estricta: ¡ser vegetariano! Los caseros nos rechazaron en cuanto supieron que comíamos carne”, contó a DW. “Finalmente nos instalamos en un piso alto donde los vecinos nos exigieron que dejáramos de comer pollo. Durante dos años, hemos ocultado nuestras comidas de pollo como un secreto, siempre alertas ante miradas indiscretas”, confiesa. ¿Borrar la comida, borrar la identidad? Nabanipa Bhattacharjee, profesora universitaria afincada en Nueva Delhi, recuerda cómo una vez una vecina le pidió que cerrara las ventanas quejándose del aroma de su comida. “Nunca le puso nombre a la comida, la llamaba ‘sin nombre’. Los vegetarianos nunca cierran sus puertas; su comida es la norma incuestionable. Pero, ¿y la mía? Yo era la desviada de la que se esperaba que cambiara”. Su relato plantea la pregunta de por qué la dieta basada en la carne suele ser mal vista por algunos sectores de la sociedad india, lo que hace que quienes la consumen se sientan excluidos. Bhattacharjee considera que la conexión del vegetarianismo con la identidad cultural hindú y el orgullo nacional configura las normas sociales en torno a la alimentación en la nación más poblada del mundo. El 80% de los indios come carne Los grupos nacionalistas hindúes promueven activamente el vegetarianismo como un indicador de los valores hindúes “tradicionales”, ignorando a menudo las diversas prácticas alimentarias en toda la India, incluso dentro de las comunidades hindúes. A menudo asocian el consumo de carne con minorías religiosas y grupos marginados: musulmanes, cristianos, adivasis (comunidades tribales indígenas) y dalits, un grupo históricamente marginado del nivel más bajo de la centenaria y discriminatoria jerarquía de castas de la India. La focalización del consumo de carne conduce a la estigmatización y la segregación basadas en líneas religiosas y de casta, lo que refuerza las barreras sociales. “El consumo de carne, especialmente de res, está estigmatizado en India y se vincula a los dalits y adivasis, quienes dependen de ella para una nutrición asequible, lo que refuerza las jerarquías de castas y la exclusión social”, explica a DW la investigadora Kiranmayi Bhushi, autora del libro La cultura y la política alimentaria en la India contemporánea. Pero muchos hindúes —la comunidad religiosa mayoritaria que representa alrededor del 80 % de la población de la India— también comen carne, aunque sus hábitos alimenticios varían según la región y la casta. Mientras que los estados del norte de habla hindi tienen una fuerte tendencia vegetariana, la gente en los estados del sur y noreste es predominantemente carnívora. Asimismo, muchos dalits y miembros de tribus consumen carne con regularidad, mientras que el vegetarianismo sigue siendo dominante, por cuestiones culturales y no de salud, entre muchos hindúes de las castas superiores. Pero incluso entre estas, sólo una minoría es completamente vegetariana y muchos de ellos consumen algún tipo de carne. En general, alrededor del 40 % de los adultos indios se identifican como vegetarianos, según una encuesta de 2021 del Pew Research Center. Sin embargo, un informe de la Encuesta Nacional de Salud Familiar (NFHS) del mismo año indicó que el 80 % de los indios de entre 15 y 49 años consumían algún tipo de carne, contrariamente a la percepción generalizada de que India es un país predominantemente vegetariano. Alimentación, pureza y jerarquía social en India Los académicos han explorado durante mucho tiempo la relación entre el sistema de castas de la India y las prácticas dietéticas arraigadas en las nocines de “pureza” y “contaminación”, revelando cómo los hábitos alimenticios fueron fundamentales para los orígenes del sistema de castas y moldearon la jerarquía social. Bhushi explica que la imagen de India como un país vegetariano está determinada en gran medida por las normas dietéticas de los hindúes de castas superiores, en particular los brahmanes y los baniyas, quienes históricamente adoptaron dietas vegetarianas como indicadores de pureza ritual y estatus social. Pero la realidad social es diferente, subraya. También existen diferencias entre los brahmanes. Muchos brahmanes del estado oriental de Bengala Occidental comen pescado, por ejemplo. Sin embargo, la erudita sánscrita Punita Sharma cree que las elecciones dietéticas están determinadas en gran medida por el clima y la geografía, que determinan la disponibilidad de recursos alimentarios. “En la India, las dietas tradicionales evolucionaron basándose en los recursos naturales y la disponibilidad estacional, lo que refleja una estrecha conexión entre el medio ambiente y los hábitos alimentarios”, afirma. Las personas siguen normas dietéticas para honrar sus propias tradiciones y cultura, explica Sharma, añadiendo que “las dietas vegetarianas son más saludables y provocan menos enfermedades que las basadas en la carne”. La urbanización impulsa cambios en la dieta Los hábitos alimentarios en la India han ido cambiando en los últimos años a medida que cada vez más jóvenes emigran a las grandes ciudades en busca de una vida mejor y consumen cada vez más una amplia variedad de alimentos, incluida la carne. “Este cambio está impulsado por la urbanización y el aumento de los ingresos, que están impulsando la diversificación dietética más allá de las normas vegetarianas tradicionalmente dominantes”, subraya Bhushi. Una nueva tendencia también está tomando forma entre la juventud urbana, que cada vez adopta más el veganismo. Para muchos, como Ujjal Chakraborty, de 24 años, esto es más que una simple elección de estilo de vida: una declaración contra las bases de casta del vegetarianismo tradicional. “El veganismo en la India es todavía reciente y a menudo se confunde con el vegetarianismo basado en la casta. A diferencia del vegetarianismo, se trata de responsabilidad ambiental, no de identidad de casta”, afirmó. Chakraborty reconoce el mérito de influencers y activistas de las redes sociales por hacer del veganismo una opción visible y ética que desafía las normas alimentarias basadas en la casta. (lgc/mn)
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