Arabia Saudita está cortando sus fondos deportivos

Quedan pocos deportes importantes donde el dinero saudita no haya entrado en los últimos años. Sin embargo, la salida del reino del mundo del golf y la cancelación de contratos hacen temer el fin del flujo financiero.Las enormes inversiones de Arabia Saudita en actividades que van desde el fútbol hasta el snowboard han sido tema de conversación en el mundo deportivo durante la última década. El rico Estado petrolero del Golfo ofreció salarios astronómicos a figuras del fútbol que estaban en la recta final de sus carreras, obtuvo el derecho a organizar el Mundial de la FIFA 2034, compró un club de la Premier League inglesa, dividió al mundo del golf y buscó organizar todo tipo de eventos deportivos, desde billar hasta tenis femenino, pasando por la lucha libre. Este derroche estaba relacionado con la recientemente ajustada Visión 2030, una estrategia del país para diversificar sus intereses más allá del petróleo, y considerada por muchos como una forma de lavado de imagen a través del deporte. ¿De qué deportes se ha retirado Arabia Saudita? La retirada más llamativa se produjo a fines de abril. El circuito LIV Golf, operado por el Fondo de Inversión Pública (PIF), fue cancelado con el argumento de que la “importante inversión” requerida por el evento “ya no es consistente con la actual estrategia del Fondo”. Creado en 2021, el LIV Golf se separó del PGA Tour (el principal circuito de golf norteamericano) y tentó a algunos de sus mejores jugadores con enormes paquetes salariales. Con la desaparición de LIV, la reintegración de esos jugadores al PGA Tour es un tema de enorme controversia. En el fútbol, el fondo vendió en abril una participación del 70 por ciento en Al Hilal, un equipo de la Liga Profesional Saudita donde juegan estrellas como Karim Benzema y Darwin Núñez, presentándolo como una “estrategia para maximizar los beneficios y reinvertir el capital en la economía nacional”. El Fondo no ha tomado, de momento, ninguna medida para vender el club inglés Newcastle y parece querer mantener algunas inversiones en el fútbol antes de albergar el Mundial. Si bien otros deportes populares, como las artes marciales mixtas, también parecen estar seguras, varios eventos ya no se llevarán a cabo. El master de Arabia Saudita de billar fue cancelado a finales de abril, dos años después de un acuerdo que estipulaba la organización del torneo durante diez años; a la Asociación de Tenis Femenino (WTA) se le retiraron los fondos; y Riad abandonó sus planes para albergar el Mundial de Rugby de 2035 y los Juegos Asiáticos de Invierno en 2029. ¿A qué se debe este cambio? Las razones parecen ser tanto económicas como políticas. A fines de abril, el gobernador del fondo, Yasir Al Rumayyan, dijo que el PIF estaba “revisando sus inversiones y acuerdos”, además de estar “evaluando sus prioridades”, como resultado de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, así como de los bajos rendimientos de la inversión deportiva. “La estrategia 2026-2030 marca una evolución natural a medida que el Fondo pasa por un período de rápido crecimiento hacia una nueva fase de creación sustentable de valor, con un foco en maximizar el impacto y aumentar la eficiencia de las inversiones”, dijo el PIF en un comunicado de prensa. Como es habitual en Arabia Saudita, Al Rumayyan es también el presidente del Newcastle, de la petrolera estatal Aramco y de la mayor empresa minera del país. Es también un estrecho aliado del príncipe heredero Mohammed bin Salman. Este tipo de empleos y relaciones entrelazadas ayudan al Gobierno a mantener el control de sus activos deportivos, mientras que Aramco también patrocina múltiples eventos deportivos de alto nivel. Una inversión tan amplia y diversa hace que sea complicado desmantelar la relación de Arabia Saudita con el deporte. ¿Por qué las inversiones sauditas son tan controvertidas? Human Rights Watch (HRW), al igual que la mayoría de las organizaciones de derechos humanos, considera que Arabia Saudita es un típico caso de lavado de imagen a través del deporte. “Las inversiones en eventos deportivos y entretenimiento de alto perfil, tanto a nivel nacional como internacional, sirven para encubrir el pésimo historial de derechos humanos del país”, dice HRW. Si bien ha tenido algún grado de resistencia, la verdad es que el dinero saudita ha podido moverse con cierta facilidad en el mundo del deporte. Mientras que en el fútbol el país ha tenido que trabajar para lograr una estrecha relación con el organismo rector de esa disciplina, a otras actividades más necesitadas de liquidez les ha resultado imposible resistir el atractivo financiero. También la Fórmula Uno está en la mira, tras la cancelación del Gran Premio de Arabia Saudita como resultado de la guerra en Irán. Además de la carrera, el PIF tiene participación en dos equipos y Aramco es un importante patrocinador de la disciplina. La hípica, el ajedrez, el balonmano y otras actividades dependen en cierta medida de su relación deportiva con el reino. Los movimientos recientes del fondo saudita parecen indicar que estos y otros deportes que funcionan gracias a los dineros del país árabe van a tener que mostrar una rentabilidad que no han obtenido hasta ahora si quieren evitar convertirse en las próximas víctimas de los recortes de Riad. (dzc/cp)

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