Last Updated on enero 19, 2026 by Deutsche Welle
El régimen de Irán ha estado reprimiendo brutalmente a manifestantes. Imágenes de cuerpos envueltos en sudarios provocan conmoción e indignación en todo el mundo. DW habló con 5 mujeres iraníes residentes en Alemania.En algún momento, se vuelve imposible mantenerse al margen, dice Ati (nombre cambiado para proteger su identidad). La joven investigadora de medicina molecular huyó de Irán hace 10 años con solo una maleta y una laptop. Hoy, en su nuevo hogar en Bonn, Alemania, canaliza esa experiencia para organizar protestas y denunciar públicamente al régimen. “¡Este régimen mulá no es legítimo cuando declara la guerra contra su propio pueblo, nunca lo ha sido!”, le dice a la multitud en una concentración en el centro de la excapital alemana, lo que provoca una oleada de estruendosos aplausos. “Una parte de mí todavía está en Irán” Tras una noche de insomnio, se despierta al día siguiente temblando de frío. Muchos iraníes en el exilio experimentan la misma reacción al enfrentarse a la brutalidad desenfrenada del régimen y a los miles de muertos en las protestas, una carga que los lleva al límite emocional y físico. Desesperada, Ati intenta contactar a sus familiares y amigos por teléfono y redes sociales, una tarea casi imposible bajo el bloqueo de comunicaciones impuesto por el Gobierno. La mujer declara a DW que esto ha tenido consecuencias fatales para el sector de la salud en el país. “La comunicación entre hospitales también fue cortada. Esto significa que la gente muere porque no puede recibir atención con la suficiente rapidez”, lamenta. El régimen de los mulás también está reprimiendo violentamente a los voluntarios médicos, agrega. “Oímos que los médicos que acuden a atender a los heridos en sus casas están siendo arrestados, e incluso asesinados”, dice. Ati señala que el Gobierno iraní incluso usa ambulancias como cubierta para detener a los manifestantes. Ella desearía poder hablar de todo esto con su padre y su hermano. Sin embargo, ambos apoyan al régimen y no ha tenido contacto con ellos por años. Esto no es raro: en muchas familias iraníes, la división se extiende directamente al hogar. Para Ati, esto no es motivo para detenerse. De hecho, refuerza su determinación de seguir saliendo a las calles en Alemania en las próximas semanas. “Una parte de mí todavía está en Irán”, dice entre lágrimas. “Una parte de mí quedó allí, y esa parte ahora arde, la están matando. Sin embargo, desde aquí, en Alemania, quiero seguir luchando por un mundo libre y pacífico y contra los islamistas violentos”, sostiene. Desesperación e impotencia en el exilio A 30 kilómetros de distancia, Mojdeh Noorzad hace una pausa durante su hora de almuerzo en su farmacia en Colonia para hablar con nosotros. Se hizo cargo del negocio hace siete años. Siendo joven y activista política, fue perseguida en Irán y huyó a Alemania en 1984. Ahora mismo, dirigir la farmacia significa simplemente sobrevivir el día: sus pensamientos están con los valientes manifestantes y con sus tres hermanas que aún permanecen en Irán. “Llevo una semana sin tener contacto con ninguna de mis tres hermanas, ni con los familiares de mi esposo. Todavía tengo muchos amigos y conocidos en Irán, pero no tengo ni idea de cómo están”, explica. Noorzad describe la sensación de impotencia que sienten muchos iraníes exiliados en Alemania, a 5.000 kilómetros de casa: “Nos sentimos desesperados e impotentes. Es difícil verlo todo desde aquí”. En Irán, la pobreza, la falta de perspectivas y la represión están llevando a la gente a las calles. Los iraníes simplemente no pueden seguir adelante. Noorzad afirma que esto es lo que distingue al levantamiento actual de muchas manifestaciones anteriores. Señala el ejemplo de una mujer iraní cuyo grito de auxilio se ha vuelto viral en todo el mundo. “Ella dice: ‘En realidad no he vivido 47 años. Ya estoy muerta. Si me disparan, déjenlos, no importa. Eso no era vida'”. Noorzad duda que el régimen de los mulás caiga ahora. Los iraníes se ven obligados a luchar con las manos vacías contra un Estado fuertemente armado. Sin embargo, no ha perdido la esperanza de un Irán libre, igualitario y democrático, sin un Gobierno islámico. Al preguntarle qué haría primero si regresara a Irán después de 42 años en el exilio, responde: “Visitar las tumbas de mis padres y de los muchos amigos que fueron asesinados”. Ira contra un régimen asesino y un llamado a Friedrich Merz Hellen Nosrat, Rosa Franke y Mina Ahadi también llevan décadas sin poder regresar a Irán. Como críticas abiertas del régimen, se vieron obligadas a huir de su país. Sus historias son conmovedoras y siguen alimentando su determinación de oponerse a la dictadura religiosa desde la distancia. Nosrat sobrevivió a una peligrosa fuga con su hija de cinco años y su sobrina de tres. Franke pasó tres años en la infame prisión de Evin, en Teherán. Ahadi fue condenada a muerte en ausencia tras la ejecución de su esposo. Durante años, se han reunido en un café de Colonia para planificar manifestaciones contra las violaciones de derechos humanos en Irán. “Pienso en cómo llevamos más de 20 años viniendo a este café y en todo lo que hemos impulsado, en temas como la lapidación y la pena de muerte”, cuenta Ahadi a DW. “Antes, siempre teníamos esperanza. Ahora, lo único que queda es rabia contra este régimen asesino. Tiene que irse”. Franke relata su última conversación con su sobrina, residente en Teherán. “Esto es peor que la guerra”, le dijo su sobrina, conmocionada. Las milicias estaban capturando a manifestantes de todas las edades, incluso niños y ancianos. “Empezó a llorar y dijo: ‘Tía, necesitamos apoyo del extranjero. Aquí todos estamos aterrados. La Guardia Revolucionaria está ahora en las calles, han matado a todos'”. Rendirse nunca ha sido una opción para estas tres mujeres. El sábado, volvieron a alzar la voz contra el despreciado régimen de los mulás en una protesta en Colonia. Además, piden al Gobierno del canciller alemán Friedrich Merz que haga más de lo que ha hecho hasta ahora. Hellen Nosrat lo resume así: “Alemania necesita su propia política sobre Irán, independiente de Estados Unidos, y debe defender la democracia en Irán”. (rr/rml)
