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Alemania busca alternativas realistas al gas ruso

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En su intento por reducir el consumo de gas ruso, Alemania apuesta por otras fuentes de energía. Carbón, energía nuclear, fracking o renovables: ¿qué alternativa es realista?Desde mediados de junio, Rusia ha reducido el suministro de gas a Alemania. En caso de que Moscú decida cerrar por completo el grifo del gas en octubre, Alemania deberá encontrar rápidamente alternativas.

¿Alargar la vida de centrales nucleares?

Actualmente, solo quedan tres centrales nucleares activas en Alemania. En el marco de la transición energética, estaba planeado desconectarlas a finales de 2022. En consecuencia, los operadores de las centrales ya no tienen suficiente personal y tampoco cuentan con las barras de combustible nuclear necesarias.

La asociación del sector de energía nuclear duda que sea posible conseguir este combustible antes de otoño de 2023. Bruno Burger, del Instituto Frauenhofer de Sistemas de Energía Solar (ISE, por sus siglas en alemán), recuerda que hasta ahora Alemania había comprado un 20 por ciento de su uranio a Rusia y otro 20 por ciento a Kazajistán, proveedores que deberían ser reemplazados. Además, se calcula que la construcción de nuevas centrales podría durar décadas.

Fracking, obstáculos ecológicos

Actualmente, cerca de un cinco por ciento de la demanda energética alemana se satisface a través de perforaciones convencionales en yacimientos de arenisca en el territorio nacional.

Aparte de las reservas aseguradas, el Instituto Federal de Geociencias y Recursos Naturales (BGR, por sus siglas en alemán) estima que en estratos carboníferos quedan otros 450 mil millones de metros cúbicos (4.500 terravatios-hora) de gas natural, así como 2.300 mil millones de metros cúbicos (23.000 terravatios-hora) en roca arenisca.

Su explotación solo sería posible a través de la fracturación hidráulica o fracking. No obstante, por razones ecológicas, esta técnica está prohibida para yacimientos de arenisca. Ludwig Möhring, director ejecutivo de la asociación de fracking, calcula que, incluso sin prohibición, llevaría hasta cinco años poder empezar con la producción.

Renovables, ¿solución a corto plazo?

Las nuevas reglas del gobierno alemán para desarrollar las energías renovables aún no han entrado en vigor. Actualmente, están en proceso de aprobación proyectos de energía eólica por un volumen de cerca de 10.000 megavatios. No obstante, en promedio, los procesos por instalación eólica duran unos seis años.

Por su parte, el sector de la energía solar aún sufre las consecuencias de la pandemia del coronavirus y las consecuentes interrupciones en las cadenas de suministro para construir nuevas instalaciones fotovoltaicas y de energía solar térmica.

Carsten Körnig, director ejecutivo de la asociación federal de economía solar, critica además los obstáculos burocráticos. En entrevista con DW, asegura que existen más de mil instalaciones terminadas en Alemania, que no pueden operar porque los peritos tienen demasiado trabajo.

Más carbón

De acuerdo con el Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW, por sus siglas en alemán), a corto plazo, los suministros de energía rusos podrán ser reemplazados sobre todo por un aumento de la energía a base del carbón.

Para ello, las centrales térmicas de lignito y carbón tendrían que producir más electricidad. Además, sería necesario volver a operar centrales que actualmente están fuera de servicio, pero que se conservan por razones de seguridad.

Finalmente, los expertos concuerdan en que, en caso de una interrupción del suministro de gas ruso, este no podrá ser reemplazado solo por otras fuentes de energía. En general, es necesario ahorrar energía, tanto en el ámbito privado como a nivel industrial.

(vt/ers)

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